José Luis de la Cruz - El Sol de México
El modelo económico de México enfrenta retos que definirán su rumbo durante los siguientes meses.
Durante la semana previa la inflación dio muestras de que su ascenso aún no termina, el 8% contabilizado durante el mes de junio no sólo fue el mayor durante 21 años, también vino acompañado por un incremento de 10.5% en los precios que enfrentan los productores, es decir las empresas.
La inferencia inmediata es que ello implicará una presión para el Banco de México respecto a la decisión que deberá de tomar en agosto próximo sobre la magnitud del alza en las tasas de interés. La pregunta real es sobre sí el banco central aplicará otro aumento de 75 puntos base o si será mayor.
La duda surge porque la calificación de la deuda de México vivió vaivenes en los últimos días. Por un lado, S&P mantuvo su calificación y mejoró su perspectiva al considerarla como estable aunque enfatizó que parte de su decisión se fundamentó en que ya no se percibe como algo factible que se puedan hacer cambios constitucionales en tema económicos sensibles.
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