León Bendesky - Periódico La Jornada
La inflación en México ha seguido una clara tendencia al alza desde diciembre de 2021, cuando la tasa anual del índice de precios al consumidor fue 3.15 por ciento, hasta junio de este año, con una tasa anual de 7.99 por ciento. El índice de precios al productor aumentó 10.52 por ciento en junio con respecto al mismo mes del año anterior.
Este proceso de elevación de los precios ha ido erosionando las condiciones económicas y el bienestar de la población. La inflación desgasta también, progresivamente, las condiciones políticas. Cuando su efecto adverso se impone en la mesa de las familias, hay pocas explicaciones convincentes para contener el malestar.
Si se agrega la insuficiente expansión productiva en los tres primeros años de esta administración y el reducido crecimiento esperado también en este año, la situación se complica aún más.
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