- En los próximos meses habrá oportunidades para tomar decisiones que reduzcan la incertidumbre
A pesar de la aparente calma de estos últimos días, los elementos subyacentes a las recientes tensiones en los mercados financieros dejan un halo de preocupación por varios motivos. Primero, las perturbaciones son resultado de una combinación inusual de factores de incertidumbre geopolítica. Hablamos, por supuesto, de la nueva vuelta de tuerca en la escalada de tensiones entre Estados Unidos y China, tras el anuncio de nuevos aranceles y la fuerte depreciación de la divisa china, que es otra potencial amenaza para la estabilidad financiera global. Hablamos también del Brexit que, en medio de un gran caos político, sigue sin resolverse y asoma otra vez al Reino Unido al precipicio. Ninguno de estos dos elementos son nuevos, pero hay una sensación de estar a las puertas de un desenlace abrupto con consecuencias muy negativas.
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