Las promesas incumplidas durante su mandato y una sucesión de escándalos han erosionado la imagen del primer ministro canadiense, que busca la reelección
Jaime Porras Ferreira - Montreal El País
Justin Trudeau va a sudar la camiseta durante toda la campaña electoral. El tiempo en que su reelección se dibujaba como un camino libre de piedras y nubarrones ha pasado. Varios escándalos que dañaron la popularidad del primer ministro canadiense borraron dicha postal; también ciertas promesas incumplidas y decisiones percibidas como contradictorias contribuyeron a deteriorar su imagen. Esta semana, ha sido acusado de racista al publicarse una fotografía de 2001 en la que posa con la cara maquillada de negro, en una polémica que complica aún más su triunfo en los comicios del 21 de octubre.
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