Luis Rubio - El Siglo de Torreón
La ley lo dice, por lo tanto tiene que
ser verdad. Cicerón hubiera dicho:
Lex dixit, verita est. Bajo ese rasero,
si la ley lo prohíbe, no existe: no hay secuestros, no hay robos, no hay homicidios, no hay violencia intrafamiliar, porque todo eso está prohibido por ley.
Al menos eso es lo que nos dicen
nuestros legisladores de manera recurrente; los anuncios que emergen del
Congreso son siempre iguales: “nosotros ya legislamos, por lo tanto el problema ya desapareció”. Excepto que, todos
lo sabemos, nada cambió, excepto lo que
se publica en el Diario Oficial: miles de
páginas de nueva legislación que no
cambia nada en la realidad: siguen los
secuestros y los robos y la corrupción.
Lo único que falta es que a alguien se le
ocurra decretar la felicidad.
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