Luis Rubio - El Siglo de Torreón
A la memoria de Rodolfo Tuirán.
Cambió el gobierno y cambiaron
las percepciones de la ciudadanía, pero lo que no ha cambiado es esa propensión tan mexicana a
destruir todo lo existente para construir algo totalmente nuevo sin aprovechar ni lo bueno del pasado ni las
lecciones de los errores que antes se
cometieron. Cada presidente se siente señalado por un ser superior para
construir sus propios errores y cometer sus propias pifias.
Por encima de todo, nuestro sistema lleva a que todo se conciba en términos políticos y no en función del
desarrollo: lo importante es ganar el
poder e ignorar las necesidades y demandas ciudadanas. Por eso se reinventa la rueda cada seis años, se prometen soluciones sin realizar un
diagnóstico del problema a ser resuelto y se abandonan programas
que sí funcionan porque los nuevos
que llegan -cada seis años- quieren
imponer sus prejuicios en lugar de
construir sobre lo existente, por el
mero prurito de cambiar.
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