- El paso ilegal de cientos de migrantes cada día por el río en la frontera sur de México continúa y cuestiona la capacidad del Gobierno para frenar la ola migratoria en los plazos que prometió a EE UU
Frente a un muelle improvisado, descansa el hombre que ve todo lo que ahí sucede. Por esas aguas fangosas que tiene delante, como de color mostaza, cruzan cada día de México a Guatemala —y viceversa— bolsas de frijoles mexicanos, latas de leche condensada La Lechera, arroz, papel higiénico, repuestos de vehículos, vehículos a veces, marihuana, cocaína y personas. El pasado domingo, un día después de que el Gobierno mexicano celebrara la detención de 800 migrantes en Veracruz, por este paso del río Suchiate, de unos 600 metros de ancho, que divide Centroamérica del último país antes de llegar a Estados Unidos, cruzaba un grupo de 100 cubanos. Y mientras este jueves se reúne en Tapachula el presidente mexicano, López Obrador, junto al de El Salvador, Nayib Bukele, estarán cruzando decenas, salvadoreños incluidos. Sobre unos palos de madera amarrados a dos neumáticos, que arrastran jóvenes hincando su remo en el fondo, el cruce ilegal de cientos de migrantes no se detiene.
No hay comentarios:
Publicar un comentario