Jorge Ramos - El Siglo de Torreón
MIAMI - No importa lo que hagan los presidentes de México y Estados Unidos, los inmigrantes centroamericanos seguirán huyendo de sus países hacia el norte. Es muy poderoso lo que los empuja a emigrar de Honduras, El Salvador y Guatemala: violencia brutal, pobreza extrema y cambio climático. Y es muy atractivo lo que buscan: la posibilidad de vivir en el país más rico del mundo. El nuevo muro Donald Trump-Andrés Manuel López Obrador no los podrá detener.
"De morir en Honduras, mejor morir en otro país", me dijo en Tapachula, México, un padre que empujaba en una carriola a una niña de 1 año. Él era parte de esa primera gran caravana de unos 7.000 centroamericanos que cruzó México en octubre del año pasado. En ese mismo grupo había una niña hondureña de 11 años que se quedó en silencio cuando le pregunté sobre las Maras en su país. Ella, desde pequeña, aprendió a oler el peligro.
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