Luis Rubio - El Siglo de Torreón
La solución, dice Rachel Kleinfeld,
radica en re-civilizar a la sociedad
y al sistema político. La violencia
tiene explicaciones muy claras y distintivas en cada situación específica que
pueden ser revertidas si se enfoca el problema correctamente. La autora* afirma
que es posible restaurar el orden y la paz
si se conjunta un liderazgo dispuesto a
enfrentar el problema que produce la
“violencia del privilegio” con una clase
media -organizada a través de la sociedad civil- capaz de movilizarse para obligar al gobierno a actuar.
La violencia acaba destruyendo civilizaciones o transformándolas. Esta comienza por la debilidad estructural de un
gobierno o por la complicidad que existe entre sus integrantes con las organizaciones criminales que, dice la autora, es
lo común.
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