Salvador García Soto / El Financiero
El mensaje de Peña para el guerrerense fue terminante en el sentido de que si no resuelve de inmediato la crisis, la consecuencia sería su salida de la gubernatura
El regaño presidencial para Ángel Heladio Aguirre fue tan sólo la expresión de un ultimatum que desde el poder le dieron al gobernador de Guerrero ante la situación de caos y descomposición que impera en su estado. El mensaje fue terminante y definitivo en el sentido de que si no resuelve de inmediato la crisis que desató la muerte de siete jóvenes en Iguala a manos de la policia local -además del asesinato de un dirigente local del PAN- la consecuencia sería su salída de la gubernatura para dar paso a un interinato que concluya su sexenio.
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