Paul Krugman / El País
La pasada semana, Bill Gross, conocido como el rey de los bonos, dejó
abruptamente Pimco, la compañía de inversión que dirigía desde hacía
décadas. Quienes siguen el sector financiero se sobresaltaron, aunque
sin sorprenderse demasiado; todos los periódicos habían publicado
noticias sobre los problemas internos de Pimco. ¿Pero por qué íbamos a
preocuparnos?
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