José Carlos Diez / El País
A pesar de la reticencia de Alemania y Francia para avalar la parte de
riesgo de las titulizaciones, como exigía el Banco Central Europeo,
Draghi ha conseguido seguir adelante. Lo más relevante del plan de
compra de bonos es que el BCE lo justifica como una acción necesaria
para cumplir su mandato de mantener la inflación de la Eurozona próxima
al 2%. O sea, que implícitamente están reconociendo que si no lo hacen
hay riesgo de deflación. Alejarse sistemáticamente de su objetivo de
inflación reduciría el potencial de crecimiento de la economía y
aumentaría la tasa de paro estructural.
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