El gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, ve un futuro próspero para su región tras la aprobación de la reforma energética
Luis Pablo Beauregard
/México / El País
Dice Rodrigo Medina que desde el norte de Nuevo León, el Estado que
gobierna desde octubre de 2009, es posible ver a simple vista la riqueza que han dejado los hidrocarburos en Texas
(Estados Unidos). “Allí en Eagle Ford la pequeña empresa es de 1.000
millones de dólares. Me decía un empresario que el dinero no cabe en los
bancos”, cuenta. El político del PRI, el partido en el Gobierno, se
frota las manos pensando que la recién aprobada reforma energética,
que abre la industria a las empresas privadas, hará lo mismo por su
Estado, que ha sido severamente castigado por la violencia de
narcotráfico en los últimos años. “Pretendo que Nuevo León sea la
capital energética del país. Queremos ser el Houston de México”, dice
sin rodeos.
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