lunes, 18 de agosto de 2014

POR UN CAMBIO DE MODELO PRODUCTIVO

La acumulación de deuda privada genera burbujas inmobiliarias; y la salida de una crisis es tanto más dura cuanto mayor sea el endeudamiento. Hay que evitar las políticas que incentivan la especulación desmedida
Ocho veranos han transcurrido ya desde aquel que irrumpió tumultuosamente y que acabaría siendo el comienzo de la llamada Gran Recesión. A finales de 2007 los hogares españoles acumulaban ya 876.630 millones de euros en préstamos. La inercia de la deuda era tan fuerte que, a pesar de los vaivenes, ésta siguió creciendo en 2008 hasta 913.385 millones de euros y en 2010 apenas se había reducido hasta 903.033. Desde entonces y hasta el primer trimestre de 2014, el esfuerzo para aliviar esta carga ha sido muy importante. Exactamente, una disminución de 125.246 millones de euros para situar el stock de préstamos de los hogares en 777.787 millones. Puede resultar engañoso que esta cifra sea ya menor a la que se tenía antes de iniciar la crisis. Lo es porque que el sobreendeudamiento de las familias españolas comenzó bastante antes, en la década de 1990. Es el resultado, además de desequilibrios perversos en el mercado inmobiliario y crediticio que han propiciado descomunales transferencias de renta y problemas de desigualdad que afectan a varias generaciones de españoles.

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