Marco A. Mares - El Economista
Frente a la “tormenta perfecta” que se está registrando en el campo mexicano, el gobierno mexicano ofreció una bocanada de oxígeno puro a los productores de maíz. De cumplirse la oferta puesta sobre la mesa, la trillada frase oficialista que reza Sin Maíz, No hay País, estaría siendo realmente una política de Estado.
La presidenta Claudia Sheinbaum propuso a productores, comercializadores, proveedores de insumos y empresas compradoras: harineras, ganaderos y otros –y en su mayoría lo aceptaron–, un Sistema de Ordenamiento de la Producción y Comercialización del Maíz Blanco a “Precio Justo”.
Altagracia y Columba, mancuerna positiva
El propósito es garantizar precios justos al productor, priorizar la compra de maíz nacional, antes de importarlo, estabilizar el mercado, reducir la dependencia externa y beneficiar a la cadena productiva, incluyendo la tortilla, alimento básico para la mayoría de los mexicanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario