- El comportamiento de las Bolsas es complaciente y, tras el ‘rally’, necesitan un respiro
Paulo Goncalves - El País
Esta semana, los principales bancos centrales se han reunido bajo un halo de felicidad y cierta sensación de deber cumplido. La inflación está remitiendo de forma acelerada y, a pesar de que hemos atravesado el ciclo de subidas de tipos oficiales más agresivo y rápido de los últimos 40 años, la actividad económica mundial continúa resistiendo.
Ahora bien, lejos de dar el camino por concluido, las autoridades monetarias tendrán que avanzar con un cuidado extremo. Como si de un funambulista se tratara, deberán hacer maravillas con su pértiga para mantener el equilibrio. Si, por una parte, necesitan asegurarse de que la inflación está realmente contenida, por otro lado, no podrán extender en demasía unas condiciones financieras restrictivas dado que acabarían empujando a la economía a una recesión. La balanza de riesgos de la política monetaria de cara al próximo año ha girado y, como nos ha confirmado esta misma semana la Reserva Federal de Estados Unidos, a partir de ahora, con la inflación alejándose de máximos y señales de un menor dinamismo del empleo, el foco se centrará en encontrar el momento idóneo para iniciar el ciclo de rebajas de los tipos oficiales y, sobre todo, en determinar su intensidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario