- Esta no es la recesión que estaban buscando
Desde el punto de vista económico, 2023 pasará a los libros de récords como uno de los mejores años de la historia: un año en el que la inflación bajó a un ritmo asombrosamente rápido y sin costes visibles, desafiando las predicciones de muchos economistas de que la desinflación requeriría años de alto desempleo.
Hasta ahora, al menos, el público no parece dispuesto a creer las buenas noticias ni a reconocer el mérito de la administración Biden. Pero esta columna no trata de la aparente brecha entre las percepciones de los votantes y la realidad. Se trata más bien de la falta de voluntad de algunos economistas y funcionarios influyentes para aceptar el hecho de que se equivocaron.
¿Por qué debería importarnos? No se trata de ganar puntos personales, aunque soy partidario de reconocer los errores del pasado: así se aprende, y además es bueno para el alma. Lo que me preocupa es que aferrarse a una visión de la economía que ha sido refutada por los acontecimientos recientes hace más probable que metamos la pata, haciendo que la economía atraviese una recesión que, resulta, no necesitábamos ni necesitamos para controlar la inflación.

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