La configuración del INE fue estructurada por José Woldenberg y todo su grupo político del Instituto de Estudios para la Transición Democrática, convirtiendo al organismo en un cacicazgo de grupo articulado a Nexos
Si se quisieran evidencias para comprobar que los organismos autónomos del Estado no son instancias democratizadoras ni sociales sino feudos de poder, en estos días se percibe el hecho de que el Instituto Nacional Electoral funciona como un cacicazgo controlado por el salinista José Woldenberg y ahora los funcionarios son manipulados por tres exfuncionarios de su mafia: Lorenzo Córdova Vianello, Ciro Murayama Rendón y Edmundo Jacobo Molina.
Woldenberg fue el pivote este año de 2023 de la promoción de la marcha organizada por el activista ultraderechista Claudio X. González bajo el lema de que “el INE no se toca” porque la reforma electoral propuesta por el presidente López Obrador rompía de cuajo con el control del organismo que ha sido manejado desde 1991 por Woldenberg y su bloque intelectual en el Instituto de Estudios para la Transición Democrática.

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