- Como se contextualizó, los organismos internacionales han documentado que las compras son las actividades gubernamentales más vulnerables a la corrupción, escribe Raymundo Riva Palacio.
El Financiero
Una columna publicada el 18 de octubre pasado sobre la corrupción sin freno que se ha dado en el gobierno en los cinco últimos años propició una reacción inesperada. Samantha Bárcenas, accionista mayoritaria de la empresa CBH+ Especialistas en Innovación Médica, reaccionó a una parte del texto donde se mencionaba que la víspera se había interpuesto una impugnación a un concurso de licitación de anestesias en el Seguro Social por 5 mil millones de pesos, por la presunción de que se había dado una simulación y que esa empresa se había coludido con Casa Plarre, una de las empresas de su exesposo Adrián Cervantes. CBH+ fue una de las ganadoras de la licitación y Plarre no. Pero en este campo de las licitaciones, que suelen ser por grandes sumas, la piel suele estar muy sensible y la señora Bárcenas envió una carta puntual, que de la misma forma se responde y contextualiza.
Sus dos primeros puntos son un deslinde “total y absolutamente” de los accionistas de CBH+, ella y el contador Jesús Bárcenas Aguilar, del Grupo Biossmann y todas sus empresas, cuyo accionista principal es Cervantes, y que cualquier mención a sociedades empresariales relacionadas con él estaba basada en documentos no actualizados.
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