Por Enrique Campos Suárez - El Economista
Cuando el enorme avión de la economía de Estados Unidos volaba en la turbulencia de la inflación más alta en ese país en 40 años, el capitán responsable de la política monetaria les dijo a los pasajeros que se prepararan para un aterrizaje forzoso.
Y es que para poder regresar de ese espectacular 9.1% de inflación anualizada en junio del 2022 a la meta de 2% anual el capitán Fed (Reserva Federal de Estados Unidos) tenía que aplicar los flaps de la tasa de interés a tope, hasta ese nivel que ahora vemos de 5.50 por ciento.
No era poca cosa, porque el costo del dinero había sido durante muchos años en Estados Unidos de cero y de la mano de otros incentivos monetarios que acostumbraron a la economía más grande del mundo a que el financiamiento era prácticamente gratis y por lo tanto el consumo se podía financiar sin mayores repercusiones.
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