- Los países ricos han mostrado una unidad impresionante al ayudar a Ucrania a contrarrestar la invasión rusa. Ahora deben demostrar el mismo nivel de determinación para evitar que las consecuencias económicas globales del conflicto destruyan las vidas o los medios de subsistencia de muchas de las personas más vulnerables del mundo.
Mohamed A. El-Erian - El Economista
CAMBRIDGE – Es comprensible que grandes perturbaciones a la economía mundial, como la invasión rusa de Ucrania, se lleven la mayor parte de la atención. Pero está surgiendo un patrón de “pequeños focos de incendio distribuidos”, que puede ser igual de trascendente para el bienestar económico a más largo plazo. Con el tiempo, estos focos pueden fundirse en un solo fuego tan peligroso como el gran incendio inicial que les sirvió de catalizador.
Además de causar muerte y destrucción a gran escala, y desplazamiento de millones de personas, la guerra en Ucrania está impulsando fuertes vientos estanflacionarios en toda la economía mundial. El daño resultante (sea en la forma de encarecimiento de los alimentos y de la energía o nuevos trastornos en las cadenas de suministro) no se puede contrarrestar en forma fácil o rápida con ajustes de las políticas en el nivel nacional.
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