- El macro proyecto aspira a suministrar desde Siberia a regiones chinas 38.000 millones de metros cúbicos de gas natural al año
Un gasoducto obra de la ingeniería política. Moscú y Pekín han dado otro paso para estrechar vínculos con la inauguración de una conducción que llevará gas ruso a China. Power of Siberia, con un canal de más de 6.000 kilómetros y uno de los proyectos energéticos más importantes de Rusia desde la caída de la URSS, fortalece la cooperación entre las dos grandes potencias en un momento en que ambas afrontan severas tensiones con Occidente. El gasoducto afianza la apuesta de Vladímir Putin y Xi Jinping por su asociación estratégica y económica.
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