- La medida rompe la buena sintonía de Bolsonaro y Macri con Trump
Perplejidad. Ese fue el efecto que provocó en Argentina y Brasil la decisión del presidente Donald Trump de restablecer los aranceles al aluminio y el acero que Estados Unidos compra a sus aliados del Mercosur. Trump consideró la vuelta del impuesto, suspendido desde junio de 2018, un castigo a “la devaluación masiva” del peso y el real, que llevan este año una pérdida de su valor del 60% y el 20%, respectivamente. Para el presidente estadounidense, Argentina y Brasil se aprovechan de la fortaleza del dólar para ganar en competitividad y castigar así a los agricultores de Estados Unidos. Para Argentina, los aranceles suponen un duro regalo de despedida de Trump a Mauricio Macri, a quien consideró casi un amigo personal. En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro dijo que hablará con Trump, si hace falta, porque tiene “canal abierto con él”.
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