domingo, 1 de diciembre de 2019

LA PROPUESTA DE DAVID IBARRA

Lorenzo Meyer - El Siglo de Torreón
Que la economía neoliberal no funcionó para el México mayoritario es hoy evidente, pero el modelo anterior, el del llamado "desarrollo estabilizador", tampoco. Se puede volver a leer Los hijos de Sánchez, (1961) del antropólogo Oscar Lewis y contrastar la forma de vida de un trabajador de mediados del siglo pasado con la que retrataban las columnas de sociales del "Duque de Otranto" y la distancia entre "esos Méxicos" es como la de hoy.
Según Coneval, en 2018, 61 millones de mexicanos vivían por debajo de la línea de pobreza de ingresos. En lo que va de este siglo, el índice de desigualdad social de Gini -cero es igualdad total y uno desigualdad total- ronda en 0.49 (CEPAL, "Panorama social de América Latina, 2018"). Sirven de puntos de comparación Dinamarca (0.28) y Sudáfrica (0.63), (Banco Mundial, 2019). Obvio, México está más cerca de la segunda que de la primera. Debiera entonces ser evidente que, como país estamos, obligados a buscar una ruta bastante diferente de las que se siguieron en el pasado. Ahora bien ¿cómo?

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