lunes, 2 de septiembre de 2019

LA RALENTIZACIÓN ECONÓMICA OBLIGA A MÉXICO A UN NUEVO HORIZONTE FISCAL

  • Con la recaudación más baja de la OCDE, crecen las voces que urgen al Gobierno a aprobar una reforma tributaria. López Obrador mantiene, en cambio, su promesa de esperar hasta el ecuador del mandato
Ignacio Fariza - El País
Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia de México hace nueve meses con una cuádruple promesa económica: ampliar y redefinir los programas sociales en un país en el que la pobreza afecta a cuatro de cada 10 personas —“primero los pobres”—, abatir la corrupción, invertir en un puñado de proyectos de infraestructura (tren maya, refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía) y no subir los impuestos hasta, al menos, el ecuador del sexenio. Tras un primer año marcado por la austeridad, sin embargo, los números empiezan a no cuadrar: la economía se ha frenado —y, con ella, la recaudación del fisco— y el Presupuesto de 2020 no contendrá alzas fiscales de calado, salvo, quizá, una tasa sobre las actividades digitales. Para sostener la ambiciosa agenda social del nuevo Gobierno, México tiene que ingresar más. Cuanto antes.

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