- Supervivientes del Dorian desplazados a la capital de Bahamas relatan la catastrófica destrucción causada por la embestida del huracán
“Cuando me desperté, el agua me llegaba a la altura de las caderas”, recuerda Daniel Box, entrenador de fitness de 30 años. “Salí de casa como puede y me fui, a ratos andando, a ratos nadando, a la de mi novia, que estaba con nuestra hija de cinco años. Las agarré y nos fuimos a casa de mi suegro, que era la única que quedaba en pie. Acabamos 35 personas metidas dentro. Pasamos tres días allí, sin comida, sin agua potable. Todo está destruido. Quedarnos habría sido una sentencia de muerte”.
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