Carlos Ramírez - Indicador Político
La clave de la 4T (o 3.6T) no radica en la seguridad ni en la corrupción, sino en la economía y sus efectos sociales: si el PIB promedio sexenal no rompe el techo desestabilizador de 2.5%, entonces la falta de empleo productivo, la escasa repartición de la riqueza y la presión demográfica repetirán el fracaso de sexenios anteriores.
Los primeros nueves meses de gobierno han fijado los primeros indicios del modelo económico del país: el regreso del Estado rector y regulador de la producción y no el Estado intervencionista directo a la producción con empresas paraestatales que desplacen a empresas privadas, pero falta por convencer a la empresa privada que su función es crear riqueza y no determinar el rumbo político del régimen.
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