Gabriel Guerra Castellanos - El Siglo de Torreón
Dicen que el dinero no compra el amor, queridos lectores, pero en el caso de Arabia Saudita las fortunas del petróleo le han dejado uno de los aparatos militares mejor equipados en Medio Oriente, una enorme influencia política y diplomática en el mundo occidental, particularmente en Washington, y la capacidad para influir en los mercados mundiales de la energía con tan solo abrir o cerrar un poco sus llaves de producción. No será amor, pero probablemente para quienes mandan en el reino saudí sea su equivalente, si no es que mejor.
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