Benito Solís - El Financiero
El mundo está inmerso en una mar de liquidez monetaria, que los distintos bancos centrales emiten para enfrentar una posible recesión que amenaza a los países desarrollados. Esas economías todavía siguen inmersas en la resaca de la Gran Crisis de la década pasada, por lo que los gobiernos utilizan los distintos instrumentos de que disponen para evitar que se repita.
Su característica más visible son las bajas tasas de interés que predominan en el mundo. En este momento, los gobiernos en la mitad de los países desarrollados pagan tasas de interés negativas. Esto significa que los bonos no solo no pagan un rendimiento al ahorrador, sino que cobran a los inversionistas para que los adquieran.
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