- La UE necesita acciones fiscales para revertir el estancamiento económico
Todas las instituciones públicas y privadas anticipan que el crecimiento de la economía mundial el próximo año será inferior al ya modesto del presente. No se descarta que algunos países entren en recesión, registrando al menos dos trimestres consecutivos de variación negativa del PIB. Esas perspectivas son peores en la eurozona, de cuya actividad y políticas depende en gran medida la economía española.
El impacto de las guerras comerciales y tecnológicas, el Brexit y conflictos como el reabierto entre Japón y Corea del Sur explican gran parte de la contracción en los flujos de comercio y de inversión internacionales. La presunción de que sus efectos seguirán siendo importantes explican esa inhibición de la inversión empresarial, a pesar de los tipos de interés históricamente bajos. Los indicadores de confianza de empresas y familias reflejan ese panorama adverso. En la eurozona, el deterioro es elocuente.
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