- La inseguridad en la capital obliga a las autoridades a confiar en la nueva corporación, una agencia de espíritu castrense. En barrios de las afueras, los vecinos empiezan a notar su presencia
Para Ismael, lo normal es que la policía no haga nunca nada. Lo dice en un sentido empírico: él, vecino de la colonia Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, en Iztapalapa, estudiante de 17 años, ve que pasan las patrullas, pero no ha visto una que se detenga. Jamás. Un ejemplo: "Ahí en el Predio del Degollado", dice señalando unas callejuelas a pocas cuadras de aquí, "hay una bolita de gente fumando [crack]. Y allí nunca para la policía, ¡pero los otros que han venido sí pararon!", exclama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario