lunes, 15 de abril de 2019

TODOS CONTRA TODOS

  • No hay democracia sin controversia, desde luego, pero los niveles de agresión retórica y división que atestiguamos hoy en México resultan notables
Antonio Ortuño - El País
Es un espectáculo infinito (y deprimente). Apenas el Presidente de México entra en controversia con alguien (esta semana, el contendiente fue el periodista Jorge Ramos, pero cada lunes o martes el mandatario trepa al ring a un rival nuevo o este brinca por su propio pie) y los ánimos hierven en cosa de minutos. Y la discusión escala de los dichos precisos de Andrés Manuel López Obrador, y quien quiera que sea esta vez el objeto de sus críticas, a la discusión que tiene a México partido en dos.
Es decir, la lucha entre quienes ven en el presidente a un hombre honesto que trabaja para sacar al país del hoyo y quienes lo reputan como un populista que prefiere concentrar poder en vez de enfrentar los problemas de violencia y miseria heredados.

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