viernes, 12 de abril de 2019

LA SANA DISCREPANCIA DE ESQUIVEL

Enrique Quintana - El Financiero
Un viejo funcionario del Banco de México, que venía tan lejos como de la época de los 70, ironizaba respecto al ambiente de secrecía que rodeaba a las actividades del banco central. Me decía alguna vez: “Cuando llegan los periódicos del día al Banco, lo primero que hacen es… ponerle el sello de ‘Confidencial’”. Imagínese.

Por mucho tiempo, lo que sucedía detrás de las paredes del inmueble ubicado en la esquina de 5 de Mayo y el Eje Central (el viejo San Juan de Letrán), era desconocido para casi todos.

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