- Los casos de corrupción desgarran al país andino, aún sacudido por el suicidio de Alan García
En tres días se agrietaron tres décadas. Y lo que todo Perú ya sabía, que los cuatro últimos presidentes estaban investigados por corrupción, adquirió el pasado miércoles una nueva dimensión a través de un símbolo trágico. El exmandatario Alan García, que había gobernado en dos periodos no consecutivos, desenfundó el revólver Colt que guardaba en un cajón junto a su cama y se disparó minutos antes de ser detenido por su vinculación con el caso Odebrecht. Dos días después, la justicia impuso tres años de prisión provisional a Pedro Pablo Kuczynski, que está acusado de lavado de dinero y se encuentra ingresado en una clínica privada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario