Si el socialismo quiere ser relevante en Europa, está obligado a pactar
La legislatura europea 2009-2014 impone al socialismo otra vuelta de
tuerca sobre su razón de ser: transformar la sociedad por la acción de
sus Gobiernos. Tras las elecciones de mayo, persisten serios obstáculos
para su agenda: 1. Venimos de la peor crisis de la historia de la UE, cuya pésima gestión ha venido marcada por la hegemonía conservadora. 2. La
“crisis del socialismo” es reflejo de la pérdida de credibilidad de la
política ante los poderes financieros que no se presentan a las urnas,
perjudicando a la izquierda ante su electorado. 3. Su
manejo ha redundado no sólo en paro y estancamiento, sino en la
exasperación de las desigualdades, entre los Estados miembros y dentro
de estos, desagregando ante ellas a los partidos socialistas. 4. Y
a pesar de todo ello, el socialismo europeo ha sido capaz de acordar
una plataforma, una agenda y un candidato común a la presidencia de la
Comisión.
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