El parón del crecimiento y la baja inflación exigen una respuesta europea conjunta
El estancamiento de la economía de la eurozona en el segundo trimestre
de este año es una llamada de atención muy seria a las políticas que se
están aplicando o recomendando en la fase de recuperación desde los
propios Estados europeos y desde Bruselas. La vuelta de caídas
trimestrales del PIB en Alemania e Italia (-0,2% en ambos casos), junto
con el parón de Francia, sugieren que la fase de recuperación puede
sufrir una grave regresión y convertirse en una recaída si no se adoptan
las medidas económicas y monetarias que requiere tan inquietante
situación. La zona euro vive en un escenario de crecimiento estancado
con una tasa de inflación muy baja, cuyas consecuencias ya están a la
vista: dificultades para reducir el endeudamiento y el desempleo, rentas
más bajas y probabilidad de empeoramiento de las condiciones
financieras públicas y privadas.
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