El debate debe incluir una estrategia de cooperación internacional
en la que Centroamérica sea más que un peón en la guerra contra las
drogas y el narcotráfico
El drama de decenas de miles de niños centroamericanos que han inundado
las fronteras de los Estados Unidos para escapar de la violencia y la
pobreza en sus países, ha desatado en Washington un debate apasionado y
amargo. Sin embargo, y para su desdicha, la mayoría de los líderes
estadounidenses insisten en desdeñar la verdadera lección de esta
crisis. Los conservadores que se oponen a la solicitud de fondos de
emergencia del presidente Obama lo critican por lidiar únicamente con
los síntomas, y no con la raíz del problema. En parte tienen razón, pero
en parte están muy, muy equivocados. Para ellos, la raíz del problema
radica en una ley migratoria demasiado laxa, protecciones muy débiles y
castigos que no son lo suficientemente severos. Siguen sin entender que
no hay castigo, ni muro, ni ejército que pueda resolver este problema.
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