Leo Zuckerman / Excélsior
Váyase usted acostumbrando a escuchar esta palabrita que, traducida al
español, significa “fractura hidráulica”. Muy pronto, y de manera
creciente, habrá muchos debates en torno a esta técnica que permite
extraer gas y petróleo de grandes profundidades del subsuelo. Como
resultado de la Reforma Energética, es previsible que empresas privadas
estén interesadas en explorar y explotar este tipo de pozos en la misma
área geológica que compartimos con Texas, estado donde ya están
extrayendo hidrocarburos de miles de pozos que se han perforado en los
últimos años. Se trata, por un lado, de una extraordinaria manera de
ganar buen dinero pero, por el otro, hay alegatos de que esta técnica
lastima mucho el medio ambiente.
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