Diversas compañías que se
ostentan como socialmente responsables han incurrido en casos de corrupción,
lavado de dinero y contratos ilegales
Carolina
Reyes / Excelsior
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CIUDAD DE
MÉXICO. Nacida como una estrategia para ganar prestigio en el mundo
empresarial, y ante los consumidores, el ostentarse como una empresa
socialmente responsable (ESR), más allá de un compromiso que dicte una buena
conducta tanto al interior como al exterior de la compañía, puede convertirse
una acción de doble moral cuando se incurre en prácticas desleales e incluso
ilegales, según especialistas.
De
acuerdo con el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi), organismo que
otorga el distintivo ESR, para que una empresa pueda decirse socialmente
responsable, tendría que cumplir con los siguientes ejes: calidad de vida en la
empresa, vinculación con la comunidad, cuidado y preservación del medio
ambiente y ética empresarial. Es justamente el último punto el que cuesta más
trabajo a las firmas.
“Podemos
presupuestar que toda organización va a incurrir en algo, en una demanda
laboral o de cualquier nivel. Eso se anticipa, de manera que una compañía
totalmente responsable es una utopía, no existe, ni existirá”, apunta Édgar
López, director de Expok, empresa dedicada a dar asesoría y capacitación en
responsabilidad social empresarial.
Precisó
que lo primero que hay que entender es que el distintivo que otorga la Cemefi,
a pesar de ser una buena iniciativa que impulsa una buena cultura de gestión,
no es más que un logo mercadológico que las firmas pueden usar a su conveniencia.
Por eso, mientras lavan dinero, cometen fraudes o tienen una serie de
irregularidades. También realizan acciones sociales que les permita no perder
el prestigio de su marca ante los consumidores.
Tal es el
caso de Walmart, la minorista que por un lado presume su calidad de empresa
socialmente responsable, pero por otro recientemente tuvo que pagar 24 millones
de dólares por sobornar a funcionarios mexicanos con la finalidad de ganar
participación en el mercado.
En esta
misma línea se encuentra Pfizer, que incluso dejó de lado el distintivo del
Cemefi en México por el prestigio que ya había conseguido su marca por
sus acciones filantrópicas, pero que apenas la semana pasada acordó el pago de
una multa por más de 60 millones de dólares por sobornar a médicos, reguladores
y funcionarios públicos.
Otro mal
visto
Y aunque
en general las instituciones financieras no cuentan con mucho prestigio ante el
público, según Miguel Saldaña, director de InMarck Estudios, que en
coordinación con el Reputation Institute realizó el Reptrak Pulse México 2012,
recientemente varios se han visto envueltos en escándalos por lavado de
dinero.
En este
sentido, uno de los casos más sonados fue el de HSBC México que, por violar las
disposiciones de lavado de dinero, se hizo acreedor a una multa histórica en el
país de 379 millones de pesos, poco más de 50 por ciento de su
facturación total de 2011.
Asimismo,
la semana pasada se dio a conocer que una unidad del banco Standard Chartered,
en Londres, violó leyes estadunidenses sobre el lavado de dinero al idear con
Irán ocultar más de 250 mil millones de dólares en transacciones, por lo que
podría perder su licencia para operar en Nueva York.
No
olvidemos a Scotiabank, donde ejecutivos de mercadotecnia están siendo
investigados por dar contratos ilícitos a firmas de publicidad, con tal de
cobrar después algunas regalías.
Una
inversión rentable
“Se
atrapa antes a un mentiroso que a un cojo. Lo importante en la acción
social por parte de las empresas es hacerlo y hacerlo bien, comunicarlo con
claridad y realismo. Sin embargo, hay muchas empresas que hacen mucha
obra social, pero luego incumplen las leyes, contaminan o sobornan. Es un
fenómeno que estamos observando en todos los países”, dijo Miguel
Saldaña.
Precisó
que hay empresas que, respaldadas en su marca, incumplen las leyes que
quieran.
“Digamos
que la responsabilidad social es una buena inversión, pero también altamente
riesgosa para aquellos que hacen uso de este argumento y se ven envueltos en
situaciones como las que se han dado”, dijo por su parte Édgar López.
Agregó
que al final una empresa socialmente responsable no se mide cuando nunca
atraviesa una eventualidad adversa, sino por su capacidad de responder ante
ella.
¿Responsables?
Para que
una empresa pueda decirse socialmente responsable, tendría que cumplir con los
siguientes ejes:
Calidad
de vida en la compañía: promover una cultura de trabajo basada en valores, en
la que se respetan los Derechos Humanos y se fomenta tanto el desarrollo
integral de los colaboradores y sus familias, como un clima laboral motivante,
diverso, tolerante e inclusivo.
Vinculación
con la comunidad: La empresa socialmente responsable identifica y monitorea las
expectativas públicas que la comunidad tiene de ella, buscando crear sinergia
con otros sectores para multiplicar los resultados en la solución de problemas
sociales. La participación e inversión social beneficia el desarrollo de
procesos sociales o comunitarios y beneficia directa o indirectamente a la
compañía.
Cuidado y
preservación del medio ambiente: Es compromiso de la alta dirección y sus
trabajadores promover y apoyar la sustentabilidad de las operaciones y
servicios, para lograr el manejo adecuado de la energía y los recursos naturales,
minimizando los residuos a confinar, para el cuidado del medio ambiente.
Ética
empresarial: El conjunto de valores, normas y principios reflejados en la
cultura de la firma para alcanzar una mayor sintonía con la sociedad y permitir
una mejor adaptación a todos los entornos en condiciones que supone respetar
los derechos reconocidos por la sociedad y los valores. Cero corrupción,
hostigamiento laboral, difamación y anuncios engañosos.
Reaccionar,
el salvavidas
Si bien
es cierto que la vulnerabilidad de las empresas a incurrir en prácticas poco
éticas es alta, el prestigio de la marca y capacidad de reacción de los
directivos, o de la gente involucrada para aclarar la situación, es un factor
clave para aminorar los efectos negativos.
“En este
sentido, el presentarse como una empresa socialmente responsable y respaldarlo
con acciones que beneficien a la sociedad, ayuda a salir avante ante una
crisis”, dijo en entrevista con Excélsior Mauricio González Lara, socio
fundador y director general de Alta Empresa, compañía de imagen y
asesoría corporativa.
La
responsabilidad social, dice, ahorra mucho en el manejo de las crisis. “Puede
prevenir al interiorizarlo en la compañía, y finalmente esto va a redituar en
la marca, creando mayor fidelidad de los consumidores y una mejor percepción,
lo que a la larga, si se presenta una eventualidad, desarticula las posibles
polémicas.”
En este
sentido, Miguel Saldaña, director de In Mark México, explicó que
aproximadamente de 40 a 45 por ciento del prestigio de una marca tiene que ver
con sus acciones sociales, y aunque para una firma en situaciones poco éticas,
esto puede ser un salvavidas.
Agregó,
en coincidencia con el resto de los especialistas, que un buen manejo de la
crisis respaldado en el tamaño y el prestigio de la compañía, y el que los
directivos acepten sus errores ante la sociedad aminora los efectos negativos y
refuerza su compromiso social.
“Si una
empresa con mala reputación se ve envuelta en un escándalo, tiene más
afectaciones que una ya consolidada y ‘socialmente responsable’.”
Cemefi,
en riesgo de credibilidad
A pesar
de que especialistas califican de exitoso el desempeño del Centro Mexicano para
la Filantropía (Cemefi), que desde su creación ha logrado incrementar de 17
hasta más de 600 la participación de compañías en busca del distintivo ESR.
Señalan que en cuestiones de responsabilidad social empresarial aún falta mucho
por hacer.
Mauricio
González Lara, director de Alta Empresa, precisó que la facilidad con que las
empresas obtienen el distintivo y el uso que le dan, hacen más recurrentes los
cuestionamientos hacia el desempeño del organismo, y han desvirtuado en cierta
medida el reconocimiento que otorga.
“Conforme
se ha vuelto más importante el distintivo, recibe mayores cuestionamientos.
Creo que el mismo Cemefi tendría que replantearse las cosas por el bien mismo
del organismo, ya que el uso que le están dando algunas firmas están
desvirtuando su concepción”, dijo.
Asimismo,
el actuar del Cemefi ha dejado mucho que desear ante los polémicos casos de
fraude o corrupción de algunas empresas que han obtenido el distintivo,
como en el caso de Walmart, en el que no fue hasta tres semanas después
que el organismo dio su postura al respecto.
En esa ocasión
el Cemefi difundió en un comunicado que evaluaría el suspender el uso del
distintivo ESR a la minorista que durante 12 años consecutivos había sido
merecedora del reconocimiento, y que daría seguimiento al proceso legal de la
firma en cuestión.
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