martes, 14 de agosto de 2012

PAÍS DESARROLLADO EN UNA GENERACIÓN


Enrique de la Madrid Cordero / El Universal
Como mencioné en mi último artículo, México puede iniciar una etapa importante de crecimiento si se logran aprovechar algunas condiciones favorables: la estabilidad macroeconómica, finanzas públicas sanas, aumento relativo de la productividad de la mano de obra y la posición geográfica envidiable; además de acciones para impulsar la competitividad.
El fortalecimiento de la competitividad requiere de cambios importantes en el funcionamiento de la economía mexicana. Por lo tanto, son varios los elementos necesarios para alentar la competitividad y, en esta ocasión, empezaré describiendo uno fundamental: energía barata y disponible.
México es uno de los principales productores de petróleo del mundo y ocupa el décimo lugar entre los países productores de electricidad de la OCDE. Nuestra economía depende ampliamente de la producción de energía, especialmente del petróleo.
Sin embargo, el sector energético en México no ha sido utilizado como una herramienta para el desarrollo y fortalecimiento de la productividad, sino como una fuente directa de ingresos presupuestales, con importantes consecuencias para el sector productivo.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Energía, las tarifas eléctricas para el sector industrial aumentaron en promedio 10.59% por año entre 2000 y 2011. El gas natural, que es el energético más utilizado por la industria y para la generación de electricidad, aumentó en ese lapso en 7.5% en promedio por año.
Dichos incrementos están asociados a la volatilidad de los precios internacionales, pero también a la falta de eficiencia operativa de la industria. Esta alza en las tarifas ha significado una pérdida de competitividad, debido al aumento en costos de operación.
Comparados con otros países, los costos de la electricidad utilizada por la industria mexicana son considerablemente más altos. En EU, por ejemplo, el costo de un kw/hora fue de 6.88 centavos de dólar en 2011, mientras que en México fue casi de 12.5 centavos de dólar. Adicionalmente, dentro del ranking de competitividad de la infraestructura energética del World Economic Forum, México ocupa el lugar 91, mientras que EU tiene el lugar 23 y Brasil el 63.
Es prioritario aumentar la eficiencia en la generación y distribución de la energía eléctrica y reformar al sector, a fin de que la producción y los consumidores finales tengan la posibilidad de acceder a energía barata.
En cuanto al gas natural y sus costos, es importante considerar, nuevamente, la ventajosa posición geográfica que tenemos. Estados Unidos ha reaccionado al incremento en los precios del gas natural buscando formas alternas de energía. Una de ellas es el llamado “shale gas”, extraído de un tipo especial de mineral. Gracias a este avance, nuestro vecino del Norte ha disminuido sus costos de gas en más de un 70%.
Para que México pueda aprovechar esta ventaja requiere de una amplia red de distribución, para contrarrestar así los efectos del incremento en el precio del gas natural, del cual se importa actualmente más del 25%.
Es indudable que un sector energético sólido y eficiente es uno de los elementos clave en el aumento de la competitividad en nuestro país y por ende en la generación de empleo y en el crecimiento económico.
En mi próximo artículo, continuaré describiendo otros elementos fundamentales para el aumento en la competitividad en México.

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