Enrique de
la Madrid Cordero / El Universal
Como
mencioné en mi último artículo, México puede iniciar una etapa importante de
crecimiento si se logran aprovechar algunas condiciones favorables: la
estabilidad macroeconómica, finanzas públicas sanas, aumento relativo de la
productividad de la mano de obra y la posición geográfica envidiable; además de
acciones para impulsar la competitividad.
El
fortalecimiento de la competitividad requiere de cambios importantes en el
funcionamiento de la economía mexicana. Por lo tanto, son varios los elementos
necesarios para alentar la competitividad y, en esta ocasión, empezaré
describiendo uno fundamental: energía barata y disponible.
México es
uno de los principales productores de petróleo del mundo y ocupa el décimo
lugar entre los países productores de electricidad de la OCDE. Nuestra economía
depende ampliamente de la producción de energía, especialmente del petróleo.
Sin
embargo, el sector energético en México no ha sido utilizado como una herramienta
para el desarrollo y fortalecimiento de la productividad, sino como una fuente
directa de ingresos presupuestales, con importantes consecuencias para el
sector productivo.
De
acuerdo con cifras de la Secretaría de Energía, las tarifas eléctricas para el
sector industrial aumentaron en promedio 10.59% por año entre 2000 y 2011. El
gas natural, que es el energético más utilizado por la industria y para la
generación de electricidad, aumentó en ese lapso en 7.5% en promedio por año.
Dichos
incrementos están asociados a la volatilidad de los precios internacionales,
pero también a la falta de eficiencia operativa de la industria. Esta alza en
las tarifas ha significado una pérdida de competitividad, debido al aumento en
costos de operación.
Comparados
con otros países, los costos de la electricidad utilizada por la industria
mexicana son considerablemente más altos. En EU, por ejemplo, el costo de un
kw/hora fue de 6.88 centavos de dólar en 2011, mientras que en México fue casi
de 12.5 centavos de dólar. Adicionalmente, dentro del ranking de competitividad
de la infraestructura energética del World Economic Forum, México ocupa el
lugar 91, mientras que EU tiene el lugar 23 y Brasil el 63.
Es
prioritario aumentar la eficiencia en la generación y distribución de la
energía eléctrica y reformar al sector, a fin de que la producción y los
consumidores finales tengan la posibilidad de acceder a energía barata.
En cuanto
al gas natural y sus costos, es importante considerar, nuevamente, la ventajosa
posición geográfica que tenemos. Estados Unidos ha reaccionado al incremento en
los precios del gas natural buscando formas alternas de energía. Una de ellas
es el llamado “shale gas”, extraído de un tipo especial de mineral. Gracias a
este avance, nuestro vecino del Norte ha disminuido sus costos de gas en más de
un 70%.
Para que
México pueda aprovechar esta ventaja requiere de una amplia red de
distribución, para contrarrestar así los efectos del incremento en el precio
del gas natural, del cual se importa actualmente más del 25%.
Es
indudable que un sector energético sólido y eficiente es uno de los elementos
clave en el aumento de la competitividad en nuestro país y por ende en la
generación de empleo y en el crecimiento económico.
En mi
próximo artículo, continuaré describiendo otros elementos fundamentales para el
aumento en la competitividad en México.
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