Mario Maldonado - Sonora Presente
Carlos Slim salió esta semana a defender a México y a sí mismo. El empresario más rico del país dedicó parte de su conferencia anual a cuestionar la decisión de Moody’s y otras agencias de riesgo que degradaron la perspectiva y la calificación soberana mexicana, además de ajustar la nota de una docena de bancos. El ingeniero calificó como “irracional” el movimiento de Moody’s y aseguró que la economía mexicana mantiene fortaleza suficiente para sostener el grado de inversión. Ayer, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó sus declaraciones y dijo que la voz de Slim “tiene mucho peso”.
México se encuentra prácticamente a un escalón de perder el grado de inversión que obtuvo hace 30 años y que ha sido uno de los principales pilares del país para la atracción de capital, el financiamiento de la deuda y para mantener la estabilidad macroeconómica. Moody’s y Standard & Poor’s modificaron recientemente las perspectivas y calificaciones ante el deterioro fiscal, que, entre otros factores, ha sido generado por el bajo crecimiento, la crisis financiera de Pemex y el incremento de la deuda pública. Hacienda celebró que las agencias hayan dado entre 12 y 18 meses para una nueva revisión, como si se tratara de un voto de confianza, pero en realidad es una advertencia.
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