Luis Miguel González - El Economista
¿Es la caza del Mencho un cisne negro por su impacto económico? Estamos ante un suceso altamente improbable que está teniendo un alto impacto. Lo digo, sabiendo que no hay forma de medir con precisión el impacto económico de este acontecimiento. Resulta imposible medir todos los daños que provocaron las reacciones violentas en las horas posteriores. ¿Qué decir de lo que viene?
Hay daños que son materiales y están reportados a las autoridades o a las aseguradoras. Hay otros daños que asumen los particulares en “silencio”. La Confederación Nacional de Cámaras de Comercio puso a disposición de la prensa una cifra de 2,000 millones de pesos en pérdidas para sus asociados en varios estados de la República. La cifra parece baja, entre otras cosas, porque sabemos que hubo 200 Oxxos atacados, un Costco incendiado y muchísimas afectaciones a negocios que no tienen marcas tan reconocibles. Hay imágenes de incendios y saqueos. Testimonios que dan cuenta de cierres forzados. En este caso, los propietarios perdieron uno o dos días de ventas, con los consiguientes costos, entre ellos pagos de salarios, renta, deterioro de las mercancías, etcétera. Sabemos que Honda suspendió actividades el lunes y martes en su planta de El Salto, en Jalisco. Sé también que lo mismo hicieron muchos negocios de manufactura, pequeños y medianos. No hay una cuenta oficial ni extraoficial del número de negocios que dejaron de trabajar. Mucho menos, un cálculo de cuánto se perdió por esta pausa forzada. Hay cosas en la vida que no tienen precio.
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