Salvador García Soto - Expreso
Casi hora y media duró la presentación del libro "Ni venganza ni perdón", que se convirtió en un juicio público al expresidente López Obrador, del cual no salió bien librado.
Decía en 2005 Andrés Manuel López Obrador que "a los presidentes los juzga la historia" y que más que a los tribunales, la evaluación final de un mandato presidencial le corresponde al juicio histórico y popular.
21 años después de aquella frase pronunciada como jefe de Gobierno del DF, en el contexto del desafuero que intentó realizarle el gobierno de Vicente Fox, a López Obrador le llegó la hora de su juicio; porque ha comenzado a escribirse la historia de su gobierno no sólo en voz de sus críticos y detractores, sino de quienes fueron sus colaboradores más cercanos y conocieron de cerca su estilo peculiar de gobernar.
Anoche en el lujoso barrio de Polanco, el enorme salón principal del Club de Industriales, con sus paredes cubiertas de madera y sus mullidas alfombras, se convirtió en una gran sala de juicios en donde, en ausencia, el expresidente y su gobierno fueron sentados en el banquillo de los acusados y sometidos a una aguda y crítica revisión de sus decisiones, sus acciones y su cuestionable forma de ejercer el poder.
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