- Claudia Sheinbaum tendrá que defenderse de las penosas cifras de este sexenio y Xóchitl Gálvez debe atinar en su estrategia para capitalizar votos en esa materia
Carmen Morán Breña - México - El País
Los miles de personas que cada año acaban bajo tierra en México, sea con tumba o sin ella, hacen imposible mirar para otro lado, no hay forma tampoco de ocultar la realidad que más golpea al país y que no hace sino intensificarse en tiempo de elecciones. Esa será la materia más controvertida en la campaña que mantendrán las dos aspirantes presidenciales con posibilidades de ganar el sillón. Ambas aparecen lastradas por las políticas pasadas, si a la candidata de la derecha, Xóchitl Gálvez, le pesa el pasado calderonista, contra el que tiene que defenderse de tarde en tarde, la de la izquierda, Claudia Sheinbaum, tendrá que expulsar de su órbita el desastre en seguridad que ha supuesto este sexenio y la militarización que trae aparejada. A falta de concretar los programas electorales para combatir la violencia, ya hay signos de cómo la oposición atacará por ese flanco y algunas señales de la posible escapatoria que empleará el equipo oficialista.
La seguridad será la gran ofensiva de Gálvez, quien comenta con frecuencia los niveles de violencia del país, también cuando viaja fuera de él, como en su gira por Estados Unidos y España, donde hace valer la urgencia de revertir esta tragedia no solo por lógica humanidad, tantos cadáveres, sino por la necesidad de ofrecer al empresariado un territorio sin conflictos. Las insinuaciones de apoyos del narco a antiguas campañas de López Obrador publicadas en la prensa y otras manifestaciones del crimen organizado contra el presidente abonan también las escasas fuerzas que todavía muestra la oposición en la línea de salida a la carrera presidencial.

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