León Bendesky - Periódico La Jornada
La política de tasas de interés del Banco de México ha ido creando una situación financiera que se está acercando progresivamente a un límite. Uno de los elementos de ese límite tiene que ver específicamente con la tasa de interés y se extiende a su interrelación con el tipo de cambio del peso con el dólar.
Estos asuntos se han discutido ya durante meses. Conviene repasar, aunque sea de modo breve, la tendencia de los intereses y de la paridad del peso con el dólar durante los pasados 24 meses.
A mediados de julio de 2021, la tasa de interés objetivo fijada por el Banco de México (el núcleo de la política monetaria) estaba en 4.25 por ciento; se mantuvo por debajo de 5 por ciento hasta mediados de noviembre del mismo año. El nivel se elevó en febrero de 2022 a 6 por ciento y subió otro escalón en mayo a 7 por ciento; a mediados de agosto llegó a 8.5 y en septiembre rebasó 9 por ciento. La tendencia alcista prosiguió sin pausa y a la mitad de noviembre ya estaba en 10; en febrero de 2023 se situó en 11 y a partir del 31 de marzo de este año la tasa es de 11.25 por ciento.
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