- Gane quien gane la Presidencia, en 2025 tendrá que proponer y negociar una reforma fiscal que modifique bases, tasas y quizás incluso el pacto fiscal entre Federación y estados.
Enrique Quintana - El Financiero
“Read my lips: no new taxes”. Lean mis labios, no habrá nuevos impuestos.
Era el 18 de agosto de 1988 y se realizaba la Convención Republicana que nominó a George Bush como candidato presidencial.
De su discurso de aceptación, esa fue la frase que más se destacó porque ya en la presidencia de EU, las dificultades presupuestales que enfrentó y el hecho de no tener el control del Congreso condujeron a que en los siguientes años subieran los impuestos en Estados Unidos.
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