- El apreciado peso mexicano y su muy probable sobrevaloración en términos reales, podría materializar una corrección en los siguientes meses.
Joel Vírgen Rojano - El Financiero
En estos días es casi imposible leer algún comentario o reseña sobre el comportamiento del peso mexicano y su nivel de cotización sin que sea escrito con una pluma en frenesí. La fortaleza del peso mexicano frente al dólar evoca emociones más allá de las asociadas a sus determinantes tradicionales. Me atrevo a pensar que se sigue asociando un peso depreciado a un episodio de crisis económica y lo contrario a un episodio de exuberancia o bonanza. En este punto vale la pena recordar al menos tres puntos o elementos ha considerar a la hora de asociarle adjetivos al nivel de cotización del peso frente al dólar.
En primer término, lo propio es no demeritar que sí existen elementos idiosincráticos que muy probablemente estén jugando a favor de un peso fuerte. Entre ellos se encuentran, por ejemplo, los bajos niveles de déficit y deuda pública con relación a otros pares emergentes, amén de la resiliencia que ha mostrado la economía en los últimos meses. Quizás más importante aún, el elevado nivel de tasa de interés real cortesía del esfuerzo de restricción monetaria por parte del Banco de México.
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