Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
La decisión de haberle recortado presupuestos a un sistema como el Metro, que funciona todavía con equipos e infraestructura de entre 30 y 50 años, ha resultado una de las más costosas y dañinas no sólo para los millones de usuarios diarios de ese medio de transporte, sino también para la responsable de esos recortes, la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo. No es casualidad, ni mala suerte que tres de los cuatro accidentes más trágicos ocurridos en las instalaciones del Metro, en 54 años de historia que tiene, se hayan registrado durante la actual administración capitalina, que acumula 28 muertos en cuatro años por tragedias y "accidentes" de ese transporte, mientras en los 50 años previos sólo se contó una gran tragedia con 31 muertos en 1975.
Cada peso que le han quitado al Metro para destinarlo a cualquier otra actividad en la ciudad -incluyendo el millonario gasto en propaganda y promoción de la imagen de la Jefa de Gobierno- está pasando una factura política muy alta para la doctora y sus aspiraciones presidenciales. Con todo y que su tutor político, el presidente López Obrador la soporta y la sostiene, poniendo cara por ella para justificar y minimizar sus yerros, cada vez se hará más difícil explicar y justificar por qué se están muriendo usuarios del Metro, en accidentes que ocurren con una frecuencia inusitada y que además minimizan y ocultan llamándolos "incidentes", cuando el Metro funcionó, antes de esta administración, con estándares aceptables de seguridad, si bien siempre con carencias e inversión insuficiente por su costo subsidiado y controlado por motivos políticos.
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