José Luis de la Cruz - El Sol de México
La precarización del mercado laboral constituye la mayor falla estructural de los modelos económicos aplicados en México durante los últimos cuarenta años porque constituye la puerta de entrada al deterioro de las condiciones sociales y económicas en las que se encuentra la población.
La implementación de programas de asistencia social como Solidaridad, Prospera, Oportunidades. Progresa y todos aquellos utilizados desde la década de los años ochenta del siglo XX naufragó frente a las crisis recurrentes y el magro crecimiento alcanzado desde entonces.
El resultado ha sido una pobreza endémica que no se puede revertir con subsidios y que representa la deuda social que el Estado debe saldar con la población, pero en donde la única forma de hacerlo es a través del empleo formal que genera el sector privado.
En este sentido la existencia, y persistencia, de un México Informal en materia laboral y social incuba una trampa de pobreza que no puede resolverse por medio del gasto público porque no compensa una falla esencial del modelo económico: el bajo crecimiento, además, se da en un entorno de desigualdad productiva que tiene consecuencias en la distribución de la riqueza y que causa inequidad social.
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