Lorenzo Meyer - Diario de Yucatán
La generación de energía es una actividad vital tanto para la economía como para la seguridad nacional. Las grandes potencias poseen una estructura institucional robusta y suponen que siempre pueden controlar a su sector energético privado por la vía administrativa, aunque si ese sector fuese extranjero quizá su actitud liberal cambiaría. En contraste, en países con elementos de poder internacional y estructura institucional relativamente débiles la situación es otra y aceptar que su sector energético lo dominen intereses privados extranjeros es reducir su capacidad para defender el interés nacional.
En “El nacionalismo mexicano y la inversión extranjera”, (Siglo XXI, 1967), Miguel S. Wionczek trazó el desarrollo de la industria eléctrica mexicana desde fines del siglo XIX hasta su nacionalización en 1960. Es una historia de encuentros y desencuentros entre una industria eléctrica controlada por el capital externo y el interés nacional que debe ser tomada en cuenta ahora que se está reanudando la batalla por el sector eléctrico.
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